• marielysbm

Mi ira es sagrada, pero mi lucha se sostiene en amor y compasión.

Updated: May 13


Me tomó muchos años poder conciliar mi proceso espiritual con mi activismo político y dejar a un lado el conflicto interno que sentía entre mi inclinación por la no-violencia (ahimsa) y mi realidad como ser colonial que resiste y se defiende día a día. A través de un largo proceso de (auto) reflexión y de estudio he logrado entender en mi cuerpa que, si de la misma forma que no hay separación entre lo públicoprivado, lo personalpolítico, tampoco la hay entre la espiritualidad y el activismo social, ya que todas estas esferas de la vida se ven marcadas por estructuras e ideologías de poder hegemónico que condicionan los contextos en los que nacemos, crecemos y en gran medida aquellos que creamos.


Como parte de esta conciliación he aceptado mis contradicciones y he logrado entender que nací y me crié dentro de unas dinámicas sociales y estructuras violentas que demarcaron mi existencia y se internalizaron en mí, normalizándola. Hoy, por ejemplo, puedo comprender por qué quienes sufrimos opresión al o largo de la vida nos vemos obligadas a levantar armas en contra de quienes nos oprimen. De igual forma, puedo entender por qué otras personas, también oprimidas, han recurrido a estrategisa de resistencia poniendo a sus cuerp@s sin armas en el frente de batalla. Ambas expresiones de resistencia son válidas. No es mi intención ni mi interés juzgar u opinar sobre cómo cada persona decide reclamar su propia libertad y cómo decide movilizar su cuerpe. Cada cuerpe es libre de expresarse y reclamar sus espacios sociales de la forma que les parezcan más pertinente y urgente.


Practicar (auto) Liberación

Mi liberación es autoproclamada. La subyugación de mi existencia sólo puede darse si permito que mis (re) acciones, respuestas y sentimientos sean condicionadas y manipuladas por quienes ejercitan el poder opresor. La autoliberación como estilo de vida trasciende los "instaquotes", las fotos de manifestaciones en redes sociales, y el optimismo, aunque estas son también parte de las estrategias de hacer(nos) política en el Siglo XXI. Cualquier estrategia política que escojamos tienen en común dos cosas que para mi son importantes: la movilización -como nuestra cuerpa permita- y la materialidad de nuestras cuerpas en sí misma -como sujetos históricos acuerpados que somos-. Tanto la cuerpa y la movilización son imperantes en el cambio social. Nuestras sociedades espejean nuestras cuerpas y vivencias.


Ira = Transformación = Espiritualidad Encarnada

En mi proceso de auto-sanación y transformación a través de la espiritualidad encarnada (embodied spirituality) he logrado identificar con precisión -y seguiré depurando durante toda mi vida- la diferencia entre lo que cataliza mi acción (what ignites my action), aquello que me mueve (what makes me move or take action) y lo que sostiene mis practicas (what sustains my practices) a lo largo del tiempo. Comparto mi proceso de integración espiritualpolítica, sabiendo que no hay un sólo camino hacia la transformación social en justicia y equidad. La senda que yo he decido crear es una basada en la consciencia somática -mi cuerpa viva en presente-, la compasión acompañada de límites claros, el amor radical y el gozo como pilares que nutren mis acuerpamientos y decisiones. Esto implica tener en cuenta mis acciones cotidianas, mi relación con otres personas y con la naturaleza, el discernimiento de aquellos valores que contribuyen al bien común, mi forma de comunicarme y las dinámicas económicas de las que participo, entre otras muchísimas cosas. No todo lo que hago o haré es o será "perfecto" -whatever that means-. En muchas ocasiones he tenido la mejor intención al tomar una decisión o efectuar una acció y sin darme cuenta he generado daños a otras personas. La (auto)compasión acompañada de rectificación me permite tener la suavidad y las agallas para pedir perdón cuando me equivoco y comprometerme a reparar la herida causada. Mi comprimso con el amor como acción me invita a aceptar mis equivocaciones cuando me las señalan y rendir cuentas sin dar excusas (accountability).

La ira puede catalizar la transformación social...

Los recientes feminicidios de Keishla y Andrea en Borikén activaron memorias traumáticas en muches de nosotras. El duelo, el miedo, la rabia, y la tristeza son emociones que yo, al igual que muches, aún estoy transitando. Mi cuerpa las siente y tengo que atenderlas. La ira, particularmente ha sido una emoción muy difícil de (re) conocer en mi proceso espiritualpolítico. Tomar la iniciativa de intimar con mi rabia, de conocerla y de atenderla ha sido revelador. Encontrarme transitando, viviendo, sintiendo mi ira de forma recurrente esta semana me recuerda lo importante que es insistir en crearnos espacios de sanación colectiva en donde podamos sentir la potencia de nuestra ira e intimar con ella en ternura...


La rabia es una emoción comunicadora que nos indica que hay necesidades en nosotres que no están siendo cubiertas (1). En este momento, mi rabia por las muertes de Keishla y Andrea me gritan la necesidad colectiva que seguramente tenemos todas: seguridad, equidad, libertad de movimiento, bienestar y de autonomía sobre nuestras cuerpas.

Seguridad. Libertad. Equidad. Justicia.


JUSTICIA para KEISHLA.

JUSTICIA para ANDREA.

JUSTICIA para todas las mujerxs asesinadas a lo largo de la historia.

JUSTICIA para nosotras que caminamos y nos movemos con miedo de ser violentadas, secuestradas o asesinadas también.

JUSTICIA para nuestras hijas, sobrinas, hermanas, primas, abuelas, madres, tías, comadres, vecinas, amigas, compañeras, jevas, amantas, porque ellas tampoco merecen vivir y con miedo.


Como energía catalizadora, la ira nos da fuerza para iniciar, accionar y movilizar recursos, personas, etc. No obsante, estar en estado de ira de manera prolongada tiene un gran impacto en nuestras cuerpas ya que nos activa el sistema nervioso activando el estado de ALERTA -fight, fly, freeze-. Nuestro sentido de alerta está ligado a nuestra supervivencia. Sobrevivir no es Vivir. No darnos espacios para sentirla y comunar con la ira de forma generativa puede desatar diversos efectos nocivos en la cuerpa: insomnio, dolores musculares, palpitaciones irregulares, inflamación, irritabilidad, desconexión de las sensaciones del cuerpe, inapetencia, diarreas, debilidad del sistema inmune, pensamientos recurrentes, volatilidad, ansiedad, estrés, entre otras cosas.

LA VIOLENCIA MACHISTA nos TOCA a TODAS en cada una de NUESTRAS CÉLULAS y fibras más íntimas. NOS MATA. NOS ENFERMA.

Las mujeres llevamos siglos experimentando los estragos devastadores la ira destructiva que expresan los hombres específicamente y la cual es alimentada por los sistemas de opresión como el patriarcado, el machismo, el racismo, el clasismo y a la heteronormatividad, -entre otros-. Dichas ideologías, de forma consciente e inconsciente, promueven la idea absurda de que los hombres tienen derechos sobres nuestras cuerpas y pueden arremeter en contra de nosotras en donde les plazca:

en las calles con sus comentario de acoso sexual, en nuestros hogares a través del contro económico o la humillación, en la esquina con la mirada incisiva y el beso indeseado que tiran al aire señalandonos como receptoras, en el carro al forzar una relación sexual minetras estamos en estado de embriaguez, en la cama cuando nos vemos presionadas a acceder a tener sexo cuando no queremos, en a playa con sus comentarios acerca de nuestras cuerpas o mientras se masturban entre los matorrales, o en el party tocandonos sin permiso.

Como estos, existen innumerables escenarios y momentos en que la violencia machista nos intercepta, algunas veces de formas más evidentes que otras.

No hay justificación para ninguna expresión de violencia en contra de las mujerxs. REPITO: NO HAY JUSTIFICACIÓN para NINGUNA EXPRESIÓN de VIOLENCIA contra las Mujerxs. NO HAY JUSTIFICACIÓN PARA LOS FEMINICIDIOS.

Ya hemos perdido demasiadas mujeres a manos de hombres. El estado y las fraternidades tóxicas que no combaten el machismo son cómplices de estos crímenes.

Este entramado de ideologías de poder, ya mencionado antes, aplaude la ira del hombre que humilla, golpea y mata a las mujeres y lo exonera de la responsabilidad de sus actos violentos. Es imperante que los hombres destruyan su internalizado privilegio patriarcal y machista; esos constructos y hábitos aprendidos que les hacen creer / asumir que tienen poder sobre las mujeres. Entre muchas cosas, este deber implica reconocer y manejar sus emociones, comprometerse a enmendar sus acciones día a día, educarse en temas de equidad y no violencia y reparar los daños que nos han causado, para lo cual deben preguntarnos cómo hacerlo. Los hombres tienen una deuda social muy grande con nosotras las mujeres y quien no está haciendo el ejercicio de reflexionar críticamente en cómo reproduce la violencia machista incide en ella y la avala. Quien no cambia su comportamiento machista defiende el patriarcado y es responsable de todas nuestras muertes.


Transformación Social como proceso espiritual

Mi insistencia en la transformación social y en el activismo político se basa en la fé que tengo de que cada une de nosotres puede hacerse, no tan sólo responsable de sus procesos emocionales, psicológicos y corporales, sino también de ser participes activos en los reclamos de justicia y en la creación de sociedades equitativas. Para movernos con integridad hay que poner la cuerpa en los discursos y en la cotidianidad y esto es un compromiso de por vida. Las acciones corporalizan la transformación personal y colectiva. Entiendo que es a través de insistir el respeto a la dignidad humana, promover la la autodeterminación y la diversidad de corporalidades, así como fomentar la accesibilidad a recursos y espacios sin importar raza, etnia, sexo, orientación sexual, género, trasfondo cultura, creencias religiosas, habilidades físicas o mentales, o clase social que realmente puede lograrse la transcendencia. La cuerpa política de mis prácticas espirituales se materializa en la creación de una realidad más justa, equitativa y amable para TODES, donde NADIE se queda atrás o tiene menos que otra persona, sino que todes vivimos en plenitud y sin carencias. Sueño que ese mundo es posible… Lo estamos creando NOSOTRAS. las feministas

las mujeres

las niñas

las que resistimos

las que sobrevivimos

las que luchamos

las que gozamos

las que nos juntamos

las que bailamos las que nos cuidamos

las que amamos las que gritamos....

. . .


A continuación les dejo fragmentos traducidos del capítulo Woundedness and Rage del libro, Love and Rage: The Path of Liberation through Anger, escrito por Lama Rod Owen - hombre cis género, negro, maestro budista, líder espiritual y activista- :


“La ira intenta decirnos algo. La rabia está confesando aquello que no es el evento central. Hay tensión emergiendo de mi falta de voluntad de estar con esta profunda sensación de sentirme heride. Cuando comencé a mirar esto, una de las cosas más difíciles de admitir fue el hecho de que estaba heride y no solamente enojado. No estaba enfadado por el racismo o la homofobia, etc. La realidad es que estaba profundamente heride. Estaba desesperade a causa de esta situación. Darme cuenta de esto me hizo sentir débil.


Nunca en mi vida me dijeron como o me apoyaron en el proceso de acercarme a este quebrantamiento (woundedness). Le llamo ´heart brokenness´ o rompimiento/ ruptura del corazón. Hundirme en la ira o moverme a través de la ira era reconocer la ira por lo que era: un indicador de que mi corazón estaba roto.


Cuando me permití experimentar mi corazón roto, mi activismo comenzó a cambiar. Ya no estaba en la calle intentando hacer cosas porque tenía rabia. Estaba en la calle porque estaba heride y quería reconocerlo. Quería que alguien se diera cuenta de que, por primera vez, mi lucha no era para liberar a nadie o desmantelar sistemas de opresión. Mi principal lucha era acuerpar y comunicar que no me encontraba bien, que tenía dificultad para ser feliz y que, sobre todo, mi ira no me estaba distrayendo de mi dolor.


Supongo que, en otras palabras, mi activismo primeramente era para darme permiso a mi mismo a ser libre de sentir mis experiencias más profundas para así adentrarme en el trabajo de cambio (social) en conexión más profunda con las luchas de las demás personas.”

...


“En las comunidades activistas, nuestra relación con la ira es ´inmadura´, desinformada, y altamente romantizada. Manipulamos la rabia como una falsa fuente de energía e inspiración. Muches de nosotres realmente no sabemos como utilizar nuestra ira para ver (o manifestar) los cambios que queremos en nuestras comunidades. Nuestra relación con la ira es reactiva y obligatoria.”


“Cuando solo reaccionamos a nuestra rabia, no tenemos idea de si esta reactividad será dañina o beneficiosa para nosotres mismes o para otres… Es esta la energía que distrae. Pensamos que es crucial para nuestro activismo pero no lo es. Nuestra rabia es un indicador de que algo no está bien. Sin embargo, es el amor lo que me dirige y motiva, porque es el amor hacia mi misme y otres que ayuda a mantener la humanidad de cada persona envuelta en mi trabajo de retar la injusticia. Cuando estoy enraizade en el amor, la ira se revela así misma en un intento de señalarnos nuestro dolor, y cuando atiendo mi dolor amando a la vez, la energía de la ira se vuelve una energía que me ayuda a cortar las distracciones y enfocarme en el trabajo que necesito hacer.

...


“El gran activismo necesario hoy día requiere crear puentes entre nuestros duelos personales y los lutos en nuestras comunidades.”

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Creemos espacios para vivir y sentir nuestras iras de forma sagrada, para intimar con ellas y permitirles que nos revelen secretos de nosotras mismas. Salgamos a la calle a gritar y denunciar, pero también amémo(nos) radicalmente cuidando nuestras cuerpas y a las demás. Así la lucha se autosostiene, así nos sostenemos y nos VIVIMOS en Plenitud.

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Owens, Lama Rod. Love and Rage: The Path of Liberation through Anger. North Atlantic Books. Berkeley, California. 2020.


(1)Para más información o estrategias acerca del proceso de reconocer las emociones como vocero de las necesidades pueden referirse a la metodología de Comunicación No-Violenta

(Marshall Rosenberg, Ph.D.) según presentada por la organización NVC4POC (Non Violent Communication for People of Color) a través de lentes y análisis decoloniales y antirracistas.


Image by Ece Ak. Find their work on Instagram @airwanderers


((Las expresiones de este escrito son producto de vivencias y proceso de formación de la autora, Marielys Burgos Meléndez no intentan convencer o imponer formas de trabajo de activismo social. Hay diversas luchas y distintos frentes, todos son válidos y necesarios.

Cada persona es libre de escoger conscientemente dónde poner la cuerpa.))



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